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miércoles, 5 de julio de 2017

"El sevillismo por bandera".

Los tiempos cambian y aquellas tertulias a la sombra del Ramón Sánchez Pizjuán de los años 90 han emigrado a las redes sociales, las cuales, se han convertido en la tribuna donde los aficionados a este deporte llamado fútbol dilucidan las principales batallas dialécticas. Es el foro, en el cual, cada persona expresa su opinión y cree llevar la razón. Personalmente, soy más de leer y meditar que de dar respuestas rápidas, mi opinión la guardo y prefiero expresarla de forma justificada en este mi rinconcito, porque en 140 caracteres es muy difícil concretar un mensaje proporcionando la información necesaria para justificar cualquier tema de disputa. El inconveniente es que la mayoría de los usuarios de esta nueva realidad suelen ser gente jóvenes que no han vivido otras épocas anteriores con contextos muy distintos.

Si nos damos un paseo por esta grada virtual del rejuvenecido Nervión nos encontramos con un debate abierto entre salir por la Puerta Grande o la Puerta  Falsa en función del sentimiento que desprende o posee hacia un escudo. Dentro del sevillismo gusta últimamente de clasificar a los profesionales que abandonan nuestra casa en uno u otro grupo. Cada círculo tiene sus capitanes, en el de los buenos, tenemos como ejemplo a Monchi, Rakitic, Iborra, Coke, Bacca y algunos más que tienen la suerte de abandonar el Sevilla por tener un mejor contrato y de forma voluntaria dejan un club que le demostró su cariño y les pagó muy bien, además, de tener un acuerdo en vigor, por lo tanto, ellos decidieron dejar su casa para ganar plata aunque eso significaba en su momento perder el calor de una afición que en muchos casos los idolatró. Por contra, en el de los malos, su máximo exponente tiene un nombre claro en la actualidad Vitolo que en estos momentos ha desbancado de la primera posición de la clasificación a Sergio Ramos. Ellos son los que se van por dinero, por mejorar en lo deportivo por asegurarse su futuro sin pensar en la entidad que dejan colgada, en definitiva, actúan igual que los anteriores pero no saben vender su retirada y el seguidor los manda a galera.

Para mí, no hay distinción nos abandonan por los mismo factores y motivos. Yo por mi edad conocí un futbolista que llevaba el sevillismo por bandera que siendo el mejor jugador en su posición de España decidió quedarse en su tierra y vivir su sentimiento aferrado a un escudo que llevó en el pecho, muy cerca del corazón, hasta el día que el club dejó de contar con sus servicios, enarboló y agarró la bandera de su equipo en el complicado verano del 95 y dio con la puerta en las narices a todo un Real Madrid para seguir junto a los suyos. Sin embargo, en su adiós salió por la puerta falsa sin nadie esperándolo para darle las gracias por todo, pero el merecía volver para resarcirse de su etapa de futbolista y regresó de técnico. Ascendió dos veces al filial de tercera a segunda, tuvo la grandeza de dar un paso hacia delante cuando Juande se marchó, nos clasificó tercero en la liga, ganó a domicilio a Madrid y Barcelona, fue el primero en vencer una eliminatoria a Pep Guardiola y alcanzó una final de la Copa del Rey. Sin embargo después de sus logros se fue de nuevo por la Puerta Falsa, porque los suyos no fueron capaces de protegerlo de sus verdugos. 

Por lo tanto, me considero un presidente muy exigente y mi Puerta Grande es para sevillistas como Manolo Jiménez que no dejó su Club por ningún motivo y le negaron dos veces. Ahí está mi listón, no en darse golpes en el pecho o vender bien su marcha en la prensa o las redes sociales.