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lunes, 30 de marzo de 2015

Semana Santa en blanco y negro.

Desde niño he sido aficionado a guardar todo tipo de objetos que con el paso de los años me dan la oportunidad de volver a revivir instantes especiales. En ciertos momentos, donde la situación me lo permite me seduce, la idea de bajar a casa de mis padres y buscar en los viejos armarios o baúles recuerdos del pasado, de otra época muy distinta a la actual, que quedaron para siempre recogido en una instantánea en blanco y negro o un viejo recorte de prensa.  A finales de febrero me encontraba en este menester cuando entre las hojas de un libro localicé una foto antigua donde aparecía vestido de nazareno. Era un retrato realizado en una casa de la Barriada Summers donde tenía su estudio "El Mudo".
Esa imagen me transportó a aquellas Semana Santa de mediado de los setenta y principio de los ochenta. En mi memoria comenzaron a aparecer fotogramas de una vieja vivienda donde iba de la mano de mi padre, en ella, Sánchez sentado en una mesa al entrar se encargaba de distribuir la ropa de nazareno, mientras Castellano, atravesaba el cortinón grande que dividía el habitáculo en dos parte, para traer y llevar las túnicas según recibía la orden. En las calles Virgen del Valle y Muñoz y Pavón o la Placita del Valle germinaron las semillas de la actuales Casas Hermandades que disfrutan los cofrades de hoy, entre las paredes de aquellas arcaicas secretarías crecieron los cofrades contemporáneos y se cimentaron las estructuras de nuestra Semana Grande actual. 
Otra lámina me traslada al salón de acto de la Casa de la Cultura del punto, es el domingo previo al de Ramos, es mañana de pregón. Muy temprano cada Hermandad aporta una insignia para crear un decorado sobrio pero sencillo para la celebración del acto principal y único que anunciaba que Jesús iba a morir para salvarnos. La Cuaresma era muy distinta sin apenas eventos, no se realizaban conferencias, ni exaltación de la saeta, ni concierto de cuaresma o bandas musicales, todo quedaba reducido a los cultos. Actos religiosos con altares austeros sin tanta ornamentación. La iglesia y ermitas estaban huerfanas del bullicio de los jóvenes, no existían estos grupos que tanto oxígeno aportan a los mayores en forma de ayuda en el trabajo diario.
Volviendo al principio, la imagen es de una tarde de Sábado Santo en La Palma del Condado, las campanas repican a muerto. La iglesia comienza a llenarse de penitentes que llegan sin la papeleta de sitio, las listas de tramos no están expuestas, por lo tanto, cada nazareno ocupa la posición que le dicta el sentido común. La tarde está nublada, amenaza lluvia pero eso no impide que se forme el cortejo. Se aproxima la hora, un directivo sube a la torre y mira al cielo, nadie se reúne en la sacristía, sólo escucho hablar a mi padre de vientos, no se  llama por teléfono en busca de un parte meteorológico para conocer lo que va a suceder. La decisión está tomada si a la hora de salir no llueve todo seguirá su curso marcado y las puertas se abrirán. Sin embargo, aquel día el agua no permitió que se realizara la estación de penitencia y ese es el motivo que la foto sea de estudio.
Desde estas líneas quiero reconocer el esfuerzo de los cofrades que hacen posible que disfrutemos cada año de una Semana Santa en color y de paso homenajear a los directivos del blanco y negro, entre ellos mi padre, que mantuvieron las tradiciones en tiempos difíciles. El mismo fin honrar a Cristo pero que distinto.

sábado, 28 de marzo de 2015

Andalucía: el castillo de las mentiras.

 
"Todos los duendes se dedicaban a construir dos palacios, el de la verdad y el de la mentira. Los ladrillos del palacio de la verdad se creaban cada vez que un niño decía una verdad, y los duendes de la verdad los utilizaban para hacer su castillo. Lo mismo ocurría en el otro palacio, donde los duendes de la mentira construían un palacio con los ladrillos que se creaban con cada nueva mentira. Ambos palacios eran impresionantes, los mejores del mundo, y los duendes competían duramente porque el suyo fuera el mejor.

Tanto, que los duendes de la mentira, mucho más tramposos y marrulleros, enviaron un grupo de duendes al mundo para conseguir que los niños dijeran más y más mentiras. Y como lo fueron consiguiendo, empezaron a tener muchos más ladrillos, y su palacio se fue haciendo más grande y espectacular. Pero un día, algo raro ocurrió en el palacio de la mentira: uno de los ladrillos se convirtió en una caja de papel. Poco después, otro ladrillo se convirtió en arena, y al rato otro más se hizo de cristal y se rompió. Y así, poco a poco, cada vez que se iban descubriendo las mentiras que habían creado aquellos ladrillos, éstos se transformaban y desaparecían, de modo que el palacio de la mentira se fue haciendo más y más débil, perdiendo más y más ladrillos, hasta que finalmente se desmoronó.

Y todos, incluidos los duendes mentirosos, comprendieron que no se pueden utilizar las mentiras para nada, porque nunca son lo que parecen y no se sabe en qué se convertirán."
El cuento fue escrito por Pedro Pablo Sacristán y refleja la realidad de nuestra Andalucía durante cuatro años no dedicamos a hablar sobre la crisis que asola nuestra región, basándonos, por ejemplo, en los datos del paro. Somos la Comunidad Autónoma con mayor número de parados de España, además, las cifras dicen que estamos por debajo en muchos de los parámetros que miden la calidad de vida de una sociedad. Durante este periodo de tiempo sacamos el hacha de guerra contra la corrupción que cubre la mayor parte de los informativos y hojas de periódicos de nuestra tierra. Los ciudadanos se sienten engañados y defraudados por esas personas que han faltado al respeto a la gente sencilla que un día depositaron su confianza en ellos para solucionar sus problemas.
Ningún sector de la población se siente satisfecho con la situación que le toca vivir. Los jóvenes siente la necesidad de encontrar una oportunidad en su terruño aquel que lo ha visto nacer, pero el escenario donde se desarrolla su vida se lo niega y su única solución es salir de este sistema para remediar su futuro. Los empresarios luchan contra las injusticias, no entienden cómo están sometidos a la tiranía de administraciones que no ayudan a sacar adelante sus negocios y las casas de sus trabajadores. Hablando con algunos me contaban la cantidad de inspecciones que sufren porque los funcionarios tienen que hacer su trabajo y cada vez hay menos empresas, las visitas crecen porque ellos tienen que justificar su faena. Sin embargo, no se puede luchar con el comercio o la práctica desleal porque no se tiene constancia y el empresario debe denunciar.
Por lo tanto, en Andalucía con cada queja se genera un ladrillo que se utiliza para crear un inmenso castillo que con el final de cada legislatura se vuelve a derrumbar convirtiéndose los elementos ornamentales en arena que se lleva el viento. Con esta entrada no quiero criticar a los políticos que rigen los intereses de la población, sino, por el contrario, a los miembros que la forman porque no entiendo los reproches cuando llegado el momento no queremos cambiar y dar la vuelta a la "tortilla", buscando un horizonte nuevo que ayude a enderezar los problemas que nos acechan en cuatro años y se olvidan por un día para seguir viviendo otros cuatro de la misma forma.
Yo lo tengo claro el pasado domingo los andaluces en gran parte me dio a entender que deseaba seguir viviendo igual, construyendo su castillo que el tiempo derrumbará para volverlo a construir.
 

miércoles, 25 de marzo de 2015

Marcelino García: la verdad del fútbol.


Ayer se celebró en mi pueblo de La Palma del Condado la gala de la Asociación de la Prensa Onubense. El motivo de elegir la localidad palmerina cómo lugar para entregar estos premios anuales es la conmemoración del centenario de La Palma CF. Se concedieron un gran número de distinciones a asociaciones, deportistas y personas relacionadas con el deporte. Entre los premiados se encontraban dos entrenadores que ocupan, en la actualidad, banquillos de equipos de la primera división española. Estos técnicos, en tiempos pasados, fueron muy importantes en la historia reciente del Recreativo de Huelva. El primero en recibir el reconocimiento fue Lucas Alcaraz por el ascenso a primera y la clasificación para la final de la Copa del Rey del año 2003. Posteriormente, subió al escenario Marcelino García recibiendo el homenaje por ser el técnico que mejor clasificación ha conseguido con el club decano en toda su historia.

El entrenador asturiano contestó a varias preguntas realizadas por el presentador de la gala. El periodista, además, le comento que tenía una buena noticia para él. En ella hacía referencia a que no tendría que volver a enfrentarse al Sevilla FC e hizo hincapié en la mala suerte que según el profesional de los medios de comunicación acompaño al el club castellonense en ciertos tramos de los partidos jugados. En ese instante, sin la presión de una eliminatoria o una rueda de prensa, Marcelino expresó con sus palabras la verdad del fútbol. Con sus palabras se ganó el aplauso del público presente y mi respeto por dejar claro que cuando un equipo te vence tres veces no es por suerte sino por méritos.

Enhorabuena Marcelino por tu comentario. Desde este rinconcito intentaré difundir las palabras de un deportista que se emocionó ayer recordando a su padre. El fútbol es más fácil cuando se dice la verdad y no se ponen excusas.


martes, 24 de marzo de 2015

Análisis puntual del Sevilla FC en la liga de tres puntos.

Se acerca el tercer trimestre y comienza el bloque de estudios estadísticos y gráficos para los alumnos de 4º de la ESO. Hoy me he adelantado y aprovechando el día he realizado unos gráficos donde se pueden analizar y extraer conclusiones muy positivas sobre la trayectoria liguera del Sevilla FC en función de los puntos obtenidos este año y realizando una comparativa desde la primera temporada que se modificó la puntuación por partido. Los datos están referidos a la jornada 28 de cada campaña.
 
En el primer gráfico se muestra la puntuación de los dos primeros clasificados, además del quinto y los puntos actuales del Sevilla FC en la temporada 2014-2015.

Si observamos podemos comprobar cómo en las treces primeras ediciones la puntuación actual del Sevilla FC le otorgaría la primera plaza de la competición en diez curso. A partir de la temporada 2008-2009 no existiría esa posibilidad, el dominio de los dos grandes se hace patente con puntuaciones por encima de los 60 puntos en el segundo clasificado. Es la etapa donde la liga pierde todo el interés debido a los ingresos tan altos que perciben ambos clubes. Un dato muy reseñable es la puntuación del quinto clasificado que únicamente en tres campañas ha estado por encima de los 50 puntos, en la primera y en las dos últimas. El quinto puesto se ha movido en torno a los 45 puntos y esa cantidad ha permanecido fija hasta la temporada presente y la anterior.
 
En la segunda gráfica mostramos los valores del FC Barcelona, Real Madrid y Sevilla a lo largo de estas campañas.
Podemos comprobar cómo hasta la temporada 2007-2008 son cantidades dentro de los registros normales de cada año, únicamente en seis ocasiones uno de los dos equipos supero la cantidad de 60 puntos a estas alturas de campaña y nunca lo hicieron ambos conjuntos a la vez. Es un hecho que explica la igualdad de un gran número de equipos en la competición. Desde esa temporada ninguno ha bajado de esa cantidad incluso superando  los setenta puntos, la liga ha perdido competitividad y la diferencia entre estos equipo y los demás ha crecido de forma exponencial. Si analizamos al Sevilla FC se puede ver una primera etapa de crisis institucional donde no superábamos los treinta puntos, hasta la llegada de Joaquín Caparros. Con el técnico utrerano comenzamos a movernos en torno a los cuarenta puntos que se logró pasar en la temporada 2004-2005 coincidiendo con su despedida.
 
A partir de esa campaña y hasta la salida de Manolo Jiménez se consiguió tres años 45 puntos y otros dos 54 puntos era la época dorada del sevillismo donde el objetivo era la máxima competición continental. Después llegaron tres años de caída donde no superamos los cuarenta puntos de nuevo, volviendo a recobrar buenos números con la llegada de Unay Émery 44 y 55 puntos, el máximo jamás conseguido por nuestro club en su historia a estas altura.
 
En el tercero analizamos la diferencia de puntos entre el primero y el quinto clasificado.
En esta gráfica es fácil demostrar la igualdad de un bloque grande de equipos en los primeros años y cómo el reparto de los ingresos hace que aumente las diferencias a partir de la temporada 2003-2004 superando por primera vez los veinte puntos, aunque la máxima desigualdad surge entre los años 2008 y 2013. Una cifra importante es la bajada de la diferencia en estos dos últimos años. En ambos, el Sevilla FC ha ocupado la quinta posición y ha recortado la cifra en 16 puntos con respecto a los tiranos de la liga. En este lugar es donde argumento el crecimiento y la buena labor de Unay Émery que ha conseguido disminuir la distancia con Madrid y Barcelona. Por lo tanto, los números vuelven a avalar el trabajo del técnico sevillista.
 
Ahora cada uno es libre de sacar sus conclusiones con los datos aportados.
 
 

sábado, 21 de marzo de 2015

La importancia de los puntos en Villareal.

Puede que mi idea no sea compartida por un gran sector de la afición, que un número amplio de seguidores defiendan un planteamiento distinto al que guardo en mi mente pero este año mí primer objetivo es conseguir una plaza que permita al Sevilla FC disputar el curso próximo la Champions League. El equipo debe crecer, no es conveniente quedarnos en la misma situación de la temporada anterior porque eso supondría cortar la progresión. Ganar la Europa League es disfrutar de un día especial y perder la posibilidad de estar más cerca de los grandes el resto del año. Pensando en la vida cotidiana es cómo el niño que felicita al padre el 19 de marzo y lo olvida los 364 restantes.
 
El Sevilla FC de la época dorada consiguió la segunda Europa League realizando la mejor clasificación en la liga que mi generación recuerda. El club avanzó en lo deportivo y en lo social. Este hecho permitió realizar adquisiciones importantes porque el dinero y el prestigio en Europa lo otorga la primera competición. En estos instantes, nos encontramos a la cabeza de la clase media europea pero el lustre, realmente, lo da la alta aristocracia y esta se encuentra ubicada en la máxima competición. Este es el motivo por el cual he considerado desde el principio que el partido de liga es el más importante de los tres que disputaríamos frente al Villareal.
 
Mañana el Sevilla FC se juega parte de su futuro, no debe relajarse el equipo tiene que salir por el triunfo, es el encuentro más trascendental de la temporada, si salimos victoriosos daremos un golpe en la mesa, los rivales nos trataran de forma distinta porque Valencia y Atlético de Madrid comprobaran que los hispalenses no se conforman con la posibilidad de ganar un título y que la liga es el principal objetivo. Además, supondría cortar el ascenso de uno de los dos si le robamos uno de los billetes a la Champions.
 
La temporada pasada el conjunto realizó en estas fechas el mejor tramo ligero, debido a la capacidad de la secretaría técnica, considero que la labor de Monchi debe dar sus frutos, demostrando la gran plantilla que ha formado. Es el momento de tirar de todos los efectivos y enganchar a aquellos que duden del proyecto. No es intervalo tiempo donde este permitido enfadarse sino dar un paso hacia el frente y futbolistas de la talla de Aspa y Deulofeu tienen la obligación moral de  demostrar el porqué de su contratación. Estamos en el periodo más ilusionante, la confianza de las victorias nos debe hacer muy fuerte y creer que en la consecución de los objetivos.
 
Yo sueño con Varsovia aunque la realidad me dice que ganar un título es muy complicado por eso, pienso que mañana es nuestra oportunidad de seguir siendo más grande y poder competir en la primera división europea.
 
 



lunes, 16 de marzo de 2015

La herencia de mis padres.

Susana Díaz: 'Quiero dejarle a mi hijo una Andalucía mejor de la que nos dejaron nuestros padres'

Permítame Sra. Presidenta que discrepe con esta frase, antes que nada, me gustaría comentar que la política no es mi fuerte, que con esta entrada en mi blog no quiero enjuiciar su labor, siendo mi única intención defender a mis padres, personas honestas, leales y trabajadoras que lucharon para sacar adelante a sus hijos con el esfuerzo y el sudor que caía por su frente. Mis progenitores son gente sencilla que vivieron una época difícil, crecieron con un país en construcción, les tocó formarse en un régimen distinto al nuestro, donde no existía tantas libertades cómo ocurre en la actualidad.

Mis padres alcanzaron junto a los de su generación, el volver a instaurar la democracia en nuestra vieja piel de toro, consiguieron un 6 de diciembre de 1978 aprobar una constitución donde todos los individuos recuperábamos muchos derechos y deberes perdidos. Nos daban la oportunidad de crecer en igualdad porque frente a la carta magna todos los españoles tenemos las mismas oportunidades.

Mis padres nos transmitieron, a su dos hijos, una educación sustentada en el respeto, la solidaridad y la honestidad. En el presente cuando conversamos, todavía, me recuerdan que para ellos lo principal es que seamos buenas personas por encima de cualquier logro personal. También, se preocuparon por darnos una formación académica, su objetivo era que estudiáramos una carrera universitaria. Nunca se les cayeron los anillos a ambos por tener que ir cada día a echar una dura peonada de trabajo, jamás les escuché un queja, para ganar un jornal y poder costear nuestro futuro. Hoy, tengo la satisfacción que aquel sacrificio se ve recompensado porque se sienten orgulloso por lo conseguido.  Mis padres se privaron de ciertas comodidades por pensar únicamente en el futuro de sus hijos.

Sin embargo, mis hijos se están criando en un momento social donde la tolerancia, el sacrificio, la fidelidad y la lealtad han desaparecido. En la actualidad los niños se hacen grandes escuchando hablar de corrupción, de comisiones y de tránsfugas. Viven pendientes de dar un pelotazo y no piensan en la importancia del trabajo para conseguir sus metas. Las estructuras que forjaron nuestros padres se están cayendo por el comportamiento y la forma de actuar de sus descendientes. Por lo tanto, pienso que debemos volver el camino hacia detrás y dejarles a nuestros hijos la herencia que nos dejaron nuestros padres. Un botín donde los cimientos tenían un hormigón forjado donde el principal componente era el respeto. 

martes, 10 de marzo de 2015

Los cimientos de las peñas sevillista en Huelva.


“Llegará un día que nuestros recuerdos serán nuestra riqueza”. Paul Geraldy.

Con estas líneas quiero evocar el nacimiento de la primera peña sevillista de la provincia de Huelva con motivo del encuentro anual que se celebrará este fin de semana en la localidad de Cartaya. También aprovecho para homenajear a sevillistas como tíos Manolo y Juan, Antonio Pineda, Paco Calvo,  Alfonso “El  Botica”, Antonio “El Cochero”,   y los hermanos Moya protagonistas principales junto a otros paisanos de este capítulo de la historia sevillista en nuestra localidad y provincia.
En los pueblos del interior de Andalucía era muy frecuente en las noches de verano reunirse en corrillos o grupos donde dependiendo del lugar y  las personas que lo conformaban el tema de conversación podía ser muy diverso. El paso del tiempo y las nuevas costumbres hacen que estas tradiciones hayan desaparecido del paisaje actual, aunque quede en el recuerdo de aquellos niños que hoy sobrepasamos los cuarentas y añoramos dichos hábitos.

Después de esta pequeña introducción y concretando más, me retrotraería a principio de la década de los setenta cuando en la puerta del casino de La Palma del Condado unos amigos que tenían en común su afición por el futbol, además, de unos sentimientos muy definidos por un equipo donde predominan los colores rojo y blanco se congregaban  para disfrutar de una copa de vino de la tierra, al concluir la jornada de trabajo. De aquella tertulia deportiva fue naciendo una idea que comenzó a dar vueltas en  el pensamiento de estas personas que cada noche, en el verano del 73,  se reunían para conversar y tratar la actualidad diaria de nuestro equipo. Todos tenían la ilusión de crear y formar una peña sevillista en este rinconcito de Huelva donde las vides forman parte principal del paisaje de nuestros campos.
En ese momento, se daba la circunstancia que se encontraba trabajando en los juzgados del pueblo un sevillano muy aficionado a nuestros colores, apellidado Vaz, padre del anterior capitán de los Armaos de la Centuria Macarena, que junto a los sevillistas del lugar comenzaron a hacer realidad las aspiraciones de fundar un pequeño Nervión en este Valle. Fueron meses de duro trabajo solo recompensado por el deseo y anhelo de ver consumado el sueño.

En medio de las conversaciones para engendrar la peña y con los pasos muy adelantados surge la necesidad de dar nombre a la nueva sociedad. Se presentan varías propuestas  relacionadas con aspectos referentes al pueblo o de glorias pasadas del club. Con todos estos surgen divergencias hasta que un componente del grupo expone la idea de llamar a la peña “Pedro Berruezo”, futbolista que meses antes había fallecido en el estadio de Pasarón cuando el Sevilla disputaba un encuentro de segunda división. Con esta sugerencia desaparecieron todas las discrepancias y por unanimidad se acepto la proposición.

A principio del 74 en una noche primaveral del mes de abril el proyecto se convirtió en realidad,  en una pequeña sede de la calle Rábida, se veía cumplida las aspiraciones de unos románticos del futbol y  de nuestro escudo. Desde aquel día nunca ha faltado en las calles palmerinas el símbolo representativo del club más grande de nuestra tierra. La peña ha pasado por momentos mejores y otros menos buenos pero nunca ha perdido su nombre y estatus dentro nuestro club.
En la Federación de Peñas Sevillistas  quedará para siempre constancia, gracias a los tertulianos,  la figura  de este prometedor deportista que fue internacional en las categorías inferiores de la selección española y vio truncada su trayectoria por una muerte inesperada, dejando a su mujer embarazada de un niño que treinta y cinco años después volvió a pisar el estadio donde su padre jugó sus últimos minutos.

Después de cuatro décadas y levantar los cimientos del “peñismo onubense”, se siguen citando cada mañana y tarde, aunque el grupo sea más reducido porque algunos marcharon al tercer anillo, para seguir departiendo sobre el mismo hilo conductor, sólo hablan de futbol y de lo verdaderamente importante, es decir, lo que ocurre en el terreno de juego. Ellos no entienden las nuevas formas de tertulias deportivas en las redes sociales, ni los principales temas de discusión, no conciben el protagonismo adquirido por ciertos personajes que no han pisado el césped y se creen que han inventado o  descubierto algo nuevo.
Con esta reflexión pretendo realizar un homenaje a aquellos sevillistas que durante tanto tiempo pusieron su granito de arena para conseguir los éxitos del presente, que domingo tras domingo llenaban nuestro estadio sin conseguir nada a cambio, que vivieron momentos de crisis económicas teniendo que poner una cuota extraordinaria para fichar a Bertoni y nunca perdieron la ilusión. Pero sobre todo los admiraré por las lecciones de sabiduría que nos dan a cada momento. Espero continuar la línea marcada por estos grupos de amigos, basándome en lo verdaderamente importante el amor a unos colores por encima de cualquier circunstancia.

lunes, 2 de marzo de 2015

Corre la pelota.

Han pasado más de tres década, era principio de los años ochenta, cuando un joven de Osuna, criado en la carretera de Utrera hacía correr el balón por el tapete de Nervión a una gran velocidad. Sin embargo, el futbolista no tenía como principal virtud la rapidez en sus desplazamientos. Fue Manolo Cardo el encargado de dar la confianza a aquel pelotero capaz de mover un equipo desde el círculo central. Es fácil echar la mirada hacia detrás y recordar aquellas tardes de fútbol en el Sanchéz Pizjuán donde un canterano con el número seis a la espalda controlaba el tiempo del partido sin necesidad de pegar una carrera  innecesaria para ganarse el aplauso o respeto de la grada. El sevillismo disfrutaba de la joya pulida en la Cisneros Palacios y alardeaba de su calidad. Sus pases milimétricos contribuyeron al primer éxito nacional que recuerdo la Eurocopa de Francia 84. 
 
Sin embargo, todo cambia en la vida, un día eres rey y otro villano. Aquellas virtudes se convirtieron en defectos y la luz se convirtió en oscuridad. El mejor director de orquesta pasó a ser un simple músico, dejando de lado su papel principal para coger uno secundario. Sus partituras ya no tenían la melodía fina de tardes pasadas. Diferentes sectores comenzaron una campaña de desprestigio donde se exponía que ralentizaba los movimientos del equipo, los técnico empezaban a no contar con el futbolista y ocupó de forma asidua un puesto en la grada, iniciando, posteriormente, un destierro que lo llevó a tierras catalanas, donde de nuevo adquirió el protagonismo que merecía volviendo a brillar en el firmamento del balompié patrio.  
 
Estos recuerdos vienen a mi mente porque este verano cuando fichamos a Ever Banega pensé que después de treinta años recuperábamos un tipo de futbolista parecido al protagonista del principio D. Francisco López Alfaro. Soñaba con volver a ver cómo el balón podía ir de un lugar a otro del terreno de juego sin necesidad de tocar y tocar o por un patadón sin sentido. Aunque pronto mi ilusión se tornó en desilusión, por el esfuerzo, principalmente, de un sector de la prensa que disfruta con el fracaso y contagia a una gran parte de la afición. Se inició una cruzada hacia una persona que ha cometido errores pero merecedora de una segunda oportunidad. Somos pocos los que hemos esperado a Banega, mucho se ha escrito y hablado sobre su ritmo que no daba para jugar en primera pero poco se ha comentado sobre cómo un entrenador ha ido convenciéndolo para volver hacer de la persona una pieza importante para el equipo.
 
Hoy los torpes se quedaran con el buen hacer de Ever resaltando su mando y jerarquía pero pocos con el gran trabajo de Unai Émery un mal técnico con mucha suerte. El problema es que muchos no se dan cuenta que el respeto no se gana con derrotas sino con victorias.