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sábado, 28 de febrero de 2015

El desagradecido.


Hoy quiero recordad unas letras que dedique a Diego Pablo Simeone en Number 1 Sport.
Decía Gabriel García Márquez: “El afán de querer olvidarte es mi mayor ímpetu para recordarte”. Sinceramente pienso que en tu ser se cumple a la perfección el mensaje de esta frase, es imposible vivir en la tierra de María y no tener recuerdos en la memoria.

Llegaste a Sevilla desde Italia después de fracasar en Pisa donde tu carrera entró en un oscuro túnel sin ser capaz de encontrar salida, eras un futbolista encaminado a volver a Argentina y vivir un ocaso lento en plena juventud, pero tu suerte cambió cuando un hombre de futbol, Rosendo Cabeza, se cruzó en tu camino confiando en tus virtudes, aquellas que años antes te convirtieron en la promesa y esperanza de un país que observaba el declive del gran Diego Armando Maradona.

Tardaste bien poco en entrar en el corazón de una afición sensible que entiende y sabe que para triunfar el jugador se tiene que sentir importante. Desde el primer instante el sevillismo te trató como ese futbolista capaz de llevar y guiar a un equipo al mayor de los éxitos, dándote los galones de capitán moral en el campo, incluso por encima de tu compatriota que acabó defraudando a una parroquia que le brindó todo su amparo para sobreponerse a sus problemas.

Los sevillistas no olvidamos tus arrancadas, tu ímpetu y tus ganas por salir vencedor en cada partido, no soportabas perder. Fuimos los primeros que cantamos ¡Ole, Ole, Ole Cholo Simeone! Esta expresión es muy sevillana, nacida a orillas del Guadalquivir, aunque haya sido usurpada por otra afición, no olvides nunca donde tuvo su origen por mucho que otros pretendan situarla en la ribera del Manzanares, el arte tiene su cuna en Sevilla.

El domingo cuando ocupes el banquillo visitante, recordaré al futbolista que defendió mi escudo  con honor y orgullo jornada tras jornada, no esperes de mí ningún reproche porque en esta tierra llevamos a gala lo de ser agradecidos. No me duele el desaire, ni el desprecio, que haces a mí equipo cuando no lo mencionas, porque soy de la opinión que en esta vida no ofende quien quiere sino quien puede.  

miércoles, 11 de febrero de 2015

El canon de la copa.

Una vez observado los últimos acontecimientos creo en la necesidad urgente de sentarse a analizar en profundidad el calendario de competición y decidir qué importancia se le asigna a cada campeonato por parte de los diferentes estamentos que dirigen el fútbol en España. No es coherente colocar con calzador las eliminatorias de Copa del Rey en el mes de enero porque pierde el espectáculo. Pienso que tanto la LFP cómo la RFEF miran sólo por sus intereses y no tiene en cuenta ni al aficionado ni al profesional. No tiene sentido que se disputen cuatro semanas seguidas partidos miércoles y domingo porque eso influye en el desarrollo de los torneos. En la Copa, debido al formato, es obligatorio un sorteo por adelantado. Justificando la forma de actuar de los clubes en función del resultado, según el cuadro, los equipos disputan los partidos con los titulares o suplentes, convirtiendo los enfrentamientos, en la mayoría de los casos, en una pelea donde uno de los conjuntos juega su partido sin motivación.

Pensando en los intereses y objetivos de mi equipo, esta época de la campaña me da miedo. Esta forma de competir en España hace un gran daño en lo deportivo y en lo social, no se puede jugar durante un mes y medio cinco semanas seguidas con un choque entre semana, cómo le ha sucedido al Sevilla FC. Si nos referimos al terreno de juego, no hay profesional que aguante este ritmo. No es el cansancio lo más preocupante, desde mi punto de vista, sino la falta de entrenamientos que conlleva la aparición de lesiones musculares durante los partidos, penalizando, además, el trabajo planificado antes de cada enfrentamiento donde el tiempo disponible es poco. En lo concerniente a la grada, el aficionado pretende ganar y no comprende los riesgos de utilizar las mismas piezas en cada cita, no entiende de reservar futbolistas importantes, aun teniendo en cuenta que lo normal es que el triunfo en una eliminatoria no sirva para nada, puesto que en España ganar un título hoy por hoy es imposible. El socio sólo maneja los sentimientos y su única idea es salir victorioso, mientras el técnico trabaja con personas. Por lo tanto llegado este momento el entrenador debe asumir su papel y saber mover las piezas de manera correcta sin dejarse influir ni por la grada ni por su ego al poder aumentar su palmarés de finales.
 
Según mi criterio, el objetivo principal en este campeonato, para el Sevilla FC, debe ser obtener una de las cuatro primeras plazas en la liga, por encima incluso de finales que no garantizan títulos, esta posición ayudaría al club crecer y subir un escalón en el plano institucional. Permitiría situarse en una buena posición para negociar algunos frentes abiertos cómo puede ser el contrato con las plataformas audiovisuales. En todos los ámbitos de la vida se debe priorizar y siguiendo estas directrices la Copa del Rey tiene que estar por debajo de la Europa League y la Liga. No podemos competir siempre con los mejores porque puede ocurrir la situación actual donde el número de lesionados es bastante alto. Por lo tanto, yo no critico a Unai Émery por tener claro que el torneo de KO era el momento de dar minutos a los menos habituales y no hipotecar el futuro de la entidad en las dos competiciones más importantes que dan derecho a jugar la Champions League. Lo discuto por lo contrario ya que hemos pagado un peaje muy alto en la última eliminatoria que puede tener consecuencias muy graves perdiendo las opciones de luchar por el fin importante de la temporada una plaza para jugar con los grandes de Europa en la máxima competición continental. Esta es mi visión espero que coincidáis en mi reflexión. 



 

martes, 3 de febrero de 2015

La eterna abuela bartola.

Me apetece publicar en mi blog un artículo que redacté para el anuario de la Santa Cruz de la Calle Cabo el pasado año. Esta semana es especial porque tiene lugar un acto muy emotivo en la capilla donde se nombra a pregonero y reina de las fiestas para el próximo año. Este escrito es un homenaje a las abuelas bartolas encargadas de transmitir la devoción de generación en genración.  


Para transmitir conocimientos sobre la fe de una devoción, desde mi punto de vista, son esenciales dos pilares sobre los que sustentar los hechos que queremos argumentar, el primero buscar un punto de partida que tenga un fundamento sólido y el segundo la forma de propagar y difundir dichos acontecimientos.

Sentada en el viejo sillón almonteño me relataba una leyenda que le contaba sus antepasados sobre la aparición de dos palos entrelazados en forma de Cruz. Después de una noche de tormenta, la tempestad levantada, hace que el arroyo próximo al pueblo se desborde, teniendo los lugareños que abandonar el asentamiento que ocupaban. Una vez remitido el temporal, con la vuelta de las aguas a su cauce, se produce el regreso de los habitantes comprobando que solo se habían ocasionado daños materiales. En ese instante, según me narraba mi abuela, se produjo el hallazgo del Santo Madero que fue interpretado como la señal que Dios había intercedido por ellos, salvándolos de haber sido arrastrados por las aguas. Se puede considerar este momento como inicio de una devoción que ha transcendido a lo largo de varios siglos y cada mayo subleva los corazones bartolos.  

Cuantas tardes he pasado a tu lado escuchando historias en forma de cuento que cautivaba la atención de aquel chiquillo donde la fe en la Cruz conseguía vencer a la enfermedad. Siempre me marcó la desesperación de la tía “Mariana” cuando temiendo perder a uno de sus hijos varones pidió auxilio al Sagrado Leño para que intercediera por él, ofreciéndole un nuevo vestido si sanaba de su padecimiento. El milagro se obró y la promesa se cumplió, participando junto a tus hermanas en las pedidas que se realizaron para la confección de  la nueva prenda. Existe una corriente teológica que entiende la fe como la convicción que lo que va a ocurrir  concluirá bien.

Contigo aprendí las coplas antiguas dedicada a la Santa Cruz que según algunos filólogos es la más popular de todas las formas poéticas de la lengua castellana. Compuestas por estrofas sencillas de cuatro versos o cuartetas que expresan el sentir de un pueblo.  Siempre permanecerá en mi memoria aquellas dos letras que recitabas, una y otra vez, sin dar muestras de cansancio o agotamiento ante la insistencia de aquel niño.   

“El romero no se cría

 en el Camino del Pilar.

 Se cría en la Dehesa

 de Doña Juana Soldán”

 

“Vamos al romerito,

 vamos en gracia de Dios

 qué está florido y hermoso

 para la Cruz del Señor”

Cuanto daría por volver hacia detrás en el tiempo, abuela, para compartir de nuevo las tertulias alrededor de una mesa camilla, foro del sentimiento crucero, en una noche de invierno, con su copa de cisco y ese olor a alhucema tan característico del siglo pasado junto a las chachas Juana y Rosarito que nos  hablaban de las Salas Antiguas donde se exponía la Santa Cruz. Mientras Saturnino exaltaba la labor  de  Molina en la secretaría  antigua situada en la actual casa de Nebot donde agilizaba los preparativos de una fiesta que llegaba mayo y nunca se acababa de organizar. Sin olvidar las batallitas de Juan “El Paterón” que tanto atraían la atención de los más pequeños, desde sus viajes a Ceuta en busca del “Tercio” hasta los programas de radio que realizaba desde Sevilla con el periodista Juan Santiesteban.

No obstante, observando a mí alrededor, hay veces que me entra la duda si el tiempo pasa inexorablemente o se detiene. He comprobado casi cuarenta años después que aquel niño se hizo mayor, sin embargo, el viejo sillón almonteño continua en el mismo lugar  y la abuela sigue sentada con sus mismas canas y su espíritu inquebrantable narrando a sus cuatro nietas la leyenda de la aparición de la Santa Cruz,  contando las historias en forma de cuento o recitando las coplas antiguas. Por lo tanto, puedo concluir por mi propia experiencia que pasaremos las personas pero siempre estará la abuela que transmitirá la religiosidad crucera de generación en generación cumpliéndose el segundo requisito para que perdure la fe en La Santa Cruz de la Calle Cabo por los siglos de los siglos.