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viernes, 31 de octubre de 2014

Don Joaquín Caparros.

Me apetece retomar un artículo que escribí para el periódico digital, Number 1 Sport, donde colaboré  durante un tiempo. Resaltaba la aportación  de Joaquín Caparros al Sevilla de los títulos, considerándolo el arquitecto que diseño aquel proyecto, aunque posteriormente fueron otros los que disfrutaron de los triunfos en primera persona. Joaquín Caparros es grande por estas cosas no por romper una portada de un periódico. Hoy es portada por ese hecho pero yo lo recuerdo por su trabajo en el campo.
 
 
JOAQUÍN CAPARROS: UN ARQUITECTO DEL FUTBOL. Por Juan Medrano.
 
Este fin de semana nuestro equipo visita Mallorca donde se encuentra, como sabemos los sevillistas, un entrenador que inició un proyecto o como ahora gusta llamar un ciclo que finalizó con  la consecución de varios títulos para nuestra entidad.
 
Últimamente observo una tendencia en los medios de comunicación sevillanos donde todo se compara a los años de Juande Ramos y olvidamos lo anterior al  técnico manchego que es donde se ponen los cimientos de los éxitos  posteriores y estamos relevando a un segundo plano todo lo bueno que realizó  Joaquín Caparros.
 
El comienza un proyecto sin dinero donde los fichajes son a coste cero, por lo que tiene que mirar a la cantera subiendo al primer equipo a jugadores como Gallardo, Francisco, Víctor Salas, Reyes o Antoñito  que son fundamentales para volver a primera división y mantener a nuestra entidad  en la zona media alta de la clasificación, posteriormente la economía mejora se realizan fichajes como Renato, Baptista o Darío Silva aunque  no pierde de vista la cantera haciendo debutar y consolidando en la plantilla a jugadores de la calidad de Pablo Ruiz, lastima su lesión,  Navas, Sergio Ramos o Puerta.
 
Otro logro importante es conseguir el máximo rendimiento de futbolistas como  Baptista o Reyes jugadores  que lejos de Sevilla  no han llegado al nivel demostrado junto a Joaquín Caparros. Pero muchos  opinamos, que  su principal logro es conseguir que Daniel Alves llegue a ser el futbolista que ha sido, siendo considerado como el mejor lateral derecho del mundo cuando en sus inicios nadie apostaba por dicho jugador llegando incluso a ser criticado por la prensa local  al descartar a Njegus y apostar por el defensa brasileño.
 
Este buen rendimiento de determinados futbolistas conllevó  la venta con ofertas  fuera de mercado, como gusta decir a nuestro presidente, de Reyes. Baptista, Sergio Ramos y más tarde de Daniel Alves que reportaron en las arcas nervionenses la cifra de aproximadamente 110 millones de euros, por lo que se puede considerar como uno de los principales artífices a la hora de sanear la economía del club junto a nuestro presidente encargado de negociar los traspasos.
 
Siempre que se habla del juego por las bandas nombramos a Juande Ramos y olvidamos que es el sistema que se instaura en el Sevilla cuando llega en la temporada 2000-2001, jugando con Fredi-Gallardo y finalizando su periplo en el Sevilla con Jesús Navas-Adriano, dupla  que llego a levantar en el Sevilla seis títulos.
 
Juande Ramos se encuentra un bloque trabajado y su virtud es no cambiar la forma de jugar, aprovechar todo lo positivo del entrenador utrerano y completar la plantilla con varios fichajes de calidad un portero y varios delanteros. Siempre me queda la duda que hubiera sido del Sevilla con Joaquín Caparros, Kanouté, su modelo de delantero soñado que llego un año tarde, Baptista y un gran portero como Palop.
 
Puedo comentar que en mi opinión el primer error de Marcelino es compararse con Juande Ramos y no imitar a Joaquín Caparros puesto que lo primero es volver a mirar a la Carretera de Utrera, conseguir un bloque sólido y a partir de ahí se podrán obtener los resultados que se espera por parte de la afición.
 
Por todo esto y en contra de los medios de comunicación  de Sevilla que hablan de Joaquín Caparros como  un obrero del futbol, mi persona lo considera un  gran arquitecto del futbol llegando a formar  uno de los bloques más sólidos de la liga española, dando sus frutos con la sapiencia y el buen hacer de otro gran entrenado Juande Ramos.
Juan Medrano. 
 

martes, 28 de octubre de 2014

Y la pelotita entra.

Publicaba pocos días antes del comienzo de la liga un post donde las líneas maestras giraban en torno a la importancia que tiene en el fútbol el gol. Si la pelotita entra desaparecen las críticas y las opiniones negativas se transforman en positivas. No se pueden defender argumentos incoherentes, no tiene sentido hablar de mal juego, de errores en los planteamientos o de mala gestión en los recursos que ofrece la plantilla, cuando la clasificación refleja una realidad diferente y las alforjas están llenas de puntos. El Sevilla FC ocupa una posición privilegiada porque los aciertos superan a los errores. Algo se debe estar realizando bien si el equipo se encuentra empatado a punto con el Barcelona en la jornada 9ª con un cuarto de liga prácticamente disputado. En definitiva, no creo en la buena o mala suerte, solo, en el trabajo bien hecho. 
 
Cuando la pelotita entra, como está ocurriendo en estos momentos, hasta los detractores desaparecen o cambian de táctica aliándose con el enemigo tan criticado en un tiempo no muy lejano. Pasando el técnico de ser humillado a ser considerado casi un héroe por conseguir cambiar el rumbo de la sociedad. Hace justo un año, se podía leer o escuchar palabras que dejaban en evidencia la falta de capacidad del entrenador para dirigir este grupo, e incluso, se comentaba la mala gestión de la secretaria técnica en la formación de una plantilla donde había futbolistas que no tenían las cualidades mínimas exigidas para pertenecer a este grupo.  

La autoestima del equipo ha crecido hasta cotas inimaginables cuando los partidos han concluido con victorias, lo importante, en cualquier proyecto, es creerse capaz de conseguir el objetivo. El Sevilla FC gana frente al Villarreal porque confía en sus posibilidades, tiene la convicción de ir a por el partido, no se conforma con alcanzar un punto en los minutos finales, siente la necesidad de ganar el pleito porque el conjunto se ha vuelto ambicioso, no quiere como único botín el empate, solo, desea ganar el partido. Esta forma de entender el fútbol contagia a la grada y esa comunión hace más fuerte al conjunto.

Los triunfos han devuelto la alegría al Sánchez Pizjuán, el corazón de Nervión, el gol Norte, ha vuelto a latir con más fuerza aún. Los biris son parte imprescindible para la consecución de los éxitos. Personalmente, los considero los artesanos que diseñaron y argumentaron tantas batallas en nuestro estadio que acabaron con la consecución de tantos títulos. Siempre dan sentido a la fiesta que cada jornada se vive en la fábrica de los sueños, mal bautizada un día por un periodista, como la fábrica de humo.
 
Por lo tanto, mientras la pelotita entre la chimenea seguirá expulsando gases como señal que en Nervión la maquinaria sigue funcionando a pleno rendimiento y la alegría será la protagonista en los días de partido, porque no existe el buen juego con las derrotas y el mal juego con las victorias. En el fútbol lo único que vale es que el balón rebase la línea de gol para cambiar la forma de ver la situación y convertir los insultos en aplausos.  
 
 
 
 
 


 

jueves, 23 de octubre de 2014

La leyenda de un triple.

Dicen que tener presentes sucesos o hechos de la infancia o juventud es mantener vivo aquellos recuerdos de una época donde la vida se observaba de distinta forma, las preocupaciones eran pocas y la alegría ocupaba un lugar importante en nuestra existencia. Puede que los jóvenes de finales de los ochentas y principio de los noventas no gozáramos de las mismas inquietudes que los actuales. No dependíamos tanto de las nuevas tecnologías y un balón de baloncesto servía para pasar las tardes de los sábados en el viejo patio del FP. Lugar donde comenzó a forjarse la historia de un triple que hoy, casi veinticinco años después, sigue siendo motivo de conversación cuando coincidimos varios de los protagonistas de aquel acontecimiento.

Intento rebuscar en mi memoria pero no soy capaz de encontrar el motivo que nos reunió en torno a una canasta a los protagonistas de esta historia. Tal vez, fue pura coincidencia que nos juntáramos las seis personas aquella tarde del mes de octubre de 1988. Desde ese día, Antonio Ebrero, Manuel Jesús Villalba, Juan Manuel Bernal, Eduardo Díaz, José Antonio Sánchez y yo, quedábamos citado, cada fin de semana, para disputar una zona. Por encima de todo, siempre, prevaleció el respeto y la amistad. No recuerdo ningún mal gesto en la lucha por ganar la disputa, e incluso, por la noche nos encontrábamos para seguir comentando las jugadas en compañía de una cerveza.

Con el discurrir de los meses, el número de asistente aumentó, pasamos de partidos a media pista a encuentros de cinco contra cinco a cancha completa. Sin darnos cuenta, habíamos formado un equipo de baloncesto. Cada verano, en el vetusto polideportivo del pueblo, se celebraba una liga de baloncesto. Antonio Ebrero promovió la idea de participar en ella con el grupo formado en aquel Instituto de Formación  Profesional. Además, se encargó de hablar con el representante de la marca Kelia que patrocinaría el equipo, llevando su nombre. Con el final del curso desapareció las canastas del recinto colegial y tuvimos que trasladarnos a la nave del Muladar, donde realizamos la pretemporada, ensayamos jugadas que preparábamos con todo el entusiasmo, aunque, a decir verdad, nunca las pusimos en práctica, quedando, únicamente, como bocetos en una pizarra.

Pagamos la novatada, no vencimos en ningún enfrentamiento de la competición, aunque la aspiración y la ambición por un  triunfo permaneció intacta y no la perdimos. La esperanza de atrapar una victoria nos llevó a la vecina Bollullos, donde se disputaba un trofeo de feria. Nos cargamos de  ilusión y nos enfrascamos en un nuevo reto. El primer día pasó con más pena que gloria. Sin embargo, la historia pudo cambiar.
 
El recinto el Colegio de Las Viñas, el rival, el conjunto más laureado del pueblo vecino. Los astros se alinearon aquel día y la magia apareció, apoderándose del juego que desarrollábamos, los sueños, de aquel grupo de amigos, se cumplían, los dibujos de la pizarra tomaron protagonismo y pasaban de la ficción a la realidad. A falta de cinco segundo, el marcador reflejaba dos puntos por debajo, con posesión a favor del Kelia. Ebrero pidió tiempo y explicaba la jugada a realizar para empatar, mientras, yo decía: " me la juego, me la juego de tres". El tiempo de reflexión finalizó y nos dispusimos para sacar de banda. No sé cómo, el balón vino a mí, sentí por un instante el mundo en mis manos, la gloria del héroe observando  el vuelo del balón hacia la canasta, hasta que de pronto, la evidencia me golpeo fuerte, no tocando ni aro la pelota. El éxito no se alió con aquel grupo de amigos pero en ningún momento nos sentimos fracasado.
 
La moraleja puede ser que el objetivo final del Kelia era la diversión porque aprendimos de niño que el deporte es para pasarlo bien y no un medio de frustración sino se conseguía el premio del trofeo, Este es el motivo que nos permite seguir hablando de aquel triple que nunca entró.

domingo, 12 de octubre de 2014

El virus incurable.

Me inquieta y me alarma, como cualquier ciudadano español, la preocupación que existe en la sociedad española con la transmisión del virus del Ébola. Me intranquiliza por el riesgo físico, principalmente, la  difícil tarea que desempeña el personal sanitario. Es complicado desarrollar un trabajo cuando se piensa que las condiciones no son las adecuadas y la formación recibida no es la correcta. Me decía un amigo enfermero que lo más cruel de toda esta situación es ir a trabajar con el miedo o temor de poder contagiarse, no por ellos, sino por sus familiares.
 
Me irrita la forma de tratar los diferentes hechos asociados a esta crisis que vive el país. No entiendo, ni comparto comentarios relacionados con la repatriación del primer religioso afectado. Es duro escuchar como desde algunos sectores del pueblo se criticaba la llegada a España del sacerdote por el alto coste económico y se negaba la ayuda sanitaria por el miedo a la propagación de la enfermedad. Un mes después, estos mismos personajes, ponen el grito en el cielo cuando se sacrifica el perro de la enfermera que ha adquirido la enfermedad. He llegado a plantearme si la sociedad avanza o nos estamos estancando con pensamientos de este tipo.
 
Sin embargo, tengo la certeza que el virus del Ébola será vencido porque creo en la capacidad de los profesionales que trabajan en la erradicación de este mal. Confío en el buen hacer de los trabajadores de los hospitales, desde el médico hasta el último responsable, en la lucha por la salud y defensa de los ciudadanos de nuestra nación. Sirvan estas líneas para mostrar mi apoyo a este gremio que vive momentos delicados.
 
Igualmente, reconozco la nula confianza en la erradicación del mal más importante que asola nuestro entorno. No creo que el proceder de los ciudadanos se modifique porque los encargados de gestionar este conflicto no ponen los medios necesarios para obtener una solución. No doy crédito a la manera de encarar la situación por parte de los políticos. Mientras unos se empeñan en buscar justificaciones, lo otros, solo intentan encontrar culpables, cuando lo importante es hallar remedios que ayuden a cortar de raíz esta infección. No es conveniente, en esto momentos, crear la alarma social que se está apoderando del país, no se puede pensar más en el beneficio político que en el bienestar del ciudadano. España con esta clase política no avanza sino retrocede a pasos agigantados.
 
Por lo tanto, el virus que más me preocupa es el que se ha apoderado de la sociedad española que afecta a la cordura y sentido común de los ciudadanos, porque no observo personas preparadas para resolverlo.
 
 
 
 
    

domingo, 5 de octubre de 2014

La sonrisa en el futbol.

Me emociona el futbol, desde hace varias década, me atrae lo que mueve este deporte, que desde niño me ha absorbido y  me ha dado la posibilidad de disfrutar de algunos momentos inolvidables, además, me gusta escribir sobre el deporte rey.  Al acabar el partido salí pensando que redactar en estas pocas líneas.  La primera intención fue tratar las diferentes lecturas que los aficionados y la prensa extraen del trabajo de Emery o la importancia de Deulofeu y Denis Suárez en el juego del Sevilla, otro tema interesante era opinar sobre la posición de Ever Banega en el terreno de juego.
 
Después de dar algunas vueltas a las diferentes ideas decidí que todas serían tratadas en algún medio por profesionales que las desarrollarían mejor y con más fundamentos. Al final, cambié los planes para exponer algo que prácticamente pasaría desapercibido en los periódicos y tertulias deportivas. No tendría eco en ningún lugar porque para muchos este aspecto no interesa y tal vez algunos no lo hayan sentido en la vida, como es, la sonrisa inocente de un niño en Nervión.
 
El futbol a las doces me transporta a mi infancia, relacionándolo con el olor a azahar, incienso y romero o las gradas, bañadas por los rayos de sol de la primavera sevillana, llenas de niños con banderas, gorras o trompetas. En esta ciudad la tradición era jugar a esta hora en la época de Semana Santa y feria. La llegada de la televisión, con la imposición de los horarios, ha hecho que se perdiera la costumbre, alejando de los estadios a los futuros mantenedores de esta afición.   
 
Hoy en los alrededores del estadio comprobé una imagen  casi olvidada, del blanco y negro de las instantáneas antiguas, al comprobar la cantidad de aficionados que iban acompañado por pequeños. Esos que siempre esbozan una sonrisa en los labios y piensan a diferencia de los mayores que presenciarán el partido de su vida donde su equipo ganará de forma abultada, puesto que lo único importante es lo deportivo. Fue mañana de bufandas nuevas y de sueños cumplidos al visitar un campo de verdad, como yo le dije a mi tío la primera vez que subí sus escaleras y contemple desde aquellas gradas la majestuosidad de un estadio. He de confesar que aun hoy me siguen temblando las piernas cuando domingo tras domingo accedo  a mi asiento de tribuna alta de preferencia.
 
Fue día de colocarse la equipación oficial del equipo para llenar el césped de colorido, de ilusión, de satisfacción y de sueños que algún día se cumplirán, siendo ellos, los que salten al terreno de juego y se hagan la foto con los niños del mañana. En la actualidad es necesario renovarla cada año porque la camiseta cambia de una temporada a otra, lleva el nombre de cada jugador, quedando antigua o bien teniendo que lucir la leyenda de alguien que marchó. En mi niñez me compré una con el once de Bertoni pero al cambiar de aire no tuve esa contrariedad porque al año siguiente era de Santi..
 
El joven deseará con ansia que sea lunes para  jugar en el recreo su partido de futbol, emulando a sus héroes, donde siempre gana el Sevilla FC. Contar su día de futbol, donde solo existirán cosas positivas, se sentirá importante comprobando que todos sus amigos estarán atento a lo que cuenta, sintiéndose un pequeño héroe, porque ha vivido una mañana de futbol en el mejor lugar posible el Ramón Sánchez Pizjuán. Una fábrica de sueños donde los niños se sienten unos privilegiados al poder disfrutar de su equipo, dibujando en sus labios una gran sonrisa.